Cierro los ojos y no puedo dejar de acordarme de nuestras noches en tu casa, fumandome un piti mientras me rodeas con tus brazos mirando al mar y me dices que me quieres.
En esta vida hay veces que hay que sufrir, pasarlo mal y llorar una temporada, que al final vas a encontrar una paz, una felicidad y un calor en el pecho descomunal…
Estoy en esa época de mi vida en la que puedo asegurar que estoy lleno, que soy completamente feliz, que nada me puede tumbar ahora mismo porque te tengo a mi lado, despues de tantos años en el silencio de nuestra amistad, por fin puedo besarte, abrazarte y decirte cuánto te quiero.
^^ Soy tan feliz a tu lado Irene ♥
Hay etapas en la vida en las que te sientes totalmente vacío, anhelas cualquier pequeño rasgo de unas experiencias pasadas, pero acabas agobiado al no hallar ni un ápice de esas sensaciones que invadían tu cuerpo por aquel entonces.
Te encierras en ti mismo, pero sin una coraza, sin una burbuja que te proteja del resto, piensas que eres fuerte pero eres más frágil que nunca, hasta que te das cuenta que necesitas de esa burbuja, en la que solo puede entrar con tu decidas, y que nadie la pinche por puro entretenimiento.
Durante el año pasado, mi burbuja se estalló, me sentí aislado de cualquier sentimiento que no fuera dolor, odio o apatía… Me encerré en un mundo de misantropía, bajo una máscara de narcisismo tan falsa, que resultaba dificil de creer para nadie, incluso para mí.
Intenté crear una nueva personalidad y encapsular mi ser, en un alter-ego y lanzarlo por la ventana para perderlo de vista, pero todo en vano, simplemente, no quería volver a sentir.
Has entrado en mi vida, abriendo todas las puertas, rompiendo todos mis esquemas, demostrándome una vez más que la vida no es puro mal, que no todo es negro, solo que hay personas que no merecen la existencia.
Me has enseñado lo que es que te quieran, con todo tu corazón, con todo tu cariño, devolviéndo esas sensaciones que creí perdidas, para la eternidad.
Fueron años de charlas, de risas, y, en ocasiones, llantos; llantos que hoy día me has logrado sacar de pura felicidad, con tus abrazos cálidos me haces recordar por qué sigo día a día levantándome de la cama, y más, si en ese momento estás a mi lado.
No somos crios y sabemos de que va la vida, al menos hasta donde hemos logrado para bien o para mal averiguar a lo largo de nuestra historia como humanos, por suerte es la primera vez que no me precipito, que no se precipitan conmigo, que las cosas suceden según han de suceder, y no por un arrebato de sentimientos confundidos.
Simplemente te quiero, a día de hoy, eres en cuanto pienso, lo que me hace respirar cuando los fantasmas de mi pasado me atormentan, lo que me hace evadirme de la realidad cuando estas a mi lado.
Hoy puedo decir que soy feliz, que vuelvo a amar, que vuelvo a querer tirar hacia adelante con todo lo que se me eche encima, que esa etapa de mi vida tan lúgubre y oscura, ya pasó, poror todos estos momentos, de pura felicidad, y los que espero seguir disfrutando por mucho tiempo, muchísimas gracias Irene.
A modo de despedida
A modo de despedida, lo que antes fue gloria y asombro, hoy se convierte en costumbre y sinsentido.
A modo de despedida, mi alma se ha roto en mil pedazos, que guardas en un cajón bajo llave, tras una promesa que te hiciste, de algún día volver a unirlos.
A modo de despedida, todo lo que un día nos prometimos se ha ido por la ventana, siguiendo una corriente de aire cálido que nos recuerda a Valencia.
A modo de despedida, nuestra casa suena a ecos de momentos que no inmortalizamos más que en nuestras humildes cabezas.
A modo de despedida, quienes nos conocieron ahora dicen que es mejor así, cuando antes, solo salían palabras dulces y románticas, ¿Cuando mintieron, entonces, o ahora?
A modo de despedida, ese sabor agridulce de nuestro último beso, tras un “te quiero” que se ha grabado a fuego en mi corazón, hecho ya cenizas en su mayoría.
A modo de despedida, recuerdo todos esos abrazos, caricias y turbias sensaciones de que algo no iba bien, pero que olvidaba cuando de tu boca salía que lo era todo para tí.
A modo de despedida, mi cabeza solo piensa en tí, en mí, y en todas esas hojas sumergidas en tinta con declaraciones de amor, fidelidad, respeto, felicidad.
Ahora solo piensas en encontrar alguien como yo, de la misma forma que fue nuestro prólogo, con las mismas falsas esperanzas de lograrlo que tengo yo, pero ninguno encontraremos la versión buena del otro, sino la versión barata y mala de lo que un día quisimos.
Con las mismas mentiras, las mismas opciones, las mismas palabras, les tiras las flores, sabiendo que se agacharán a recogerlas, y te las ofrecerán postrados ante tí, pidiendo saber más, como uno a uno, sucumbimos a tu canto de sirena, eterna embriaguez de la que nunca logramos escapar.
El lobo malo, el caballero enmascarado, la misma persona soy para tí, así como lo fueron otros, solo por mostrarnos consecuentes a la causa de sacar a esa pobre y bella princesa de las garras del dragón, de la torre más alta jamás construida.
Solo uno consiguió ser tu príncipe azul, solo a uno fuiste capaz de ofrecerle todo cuanto eras, entregarle tu vida en sus manos, la voluntad de realizar lo que deseara con ella, siempre y cuando solo una promesa no rompiera, no hacerte daño, promesa que se fué rompiendo poco a poco, sin darme cuenta de lo que hacía, pese a que tu, tiempo atrás, fuiste peor que cuando resultase decir la verdad.
Tan solo un secreto me confesaste, un secreto falso, una llamada de atención que luego, poco a poco, resultado de ese infortunio, se fué convirtiendo en la realidad que hoy nos atormenta, lejos de persuadir la ruptura de esa promesa, avivaste la llama que acabó por quemar nuestras esperanzas.
A modo de despedida, mis lágrimas me queman el rostro, haciendo de cada día el último, pero así como las lágrimas de un fenix, éstas me hacen volver a despertar cada día, en el mismo instante en que nos dijimos adiós.
Y cada mañana, rezo a los dioses por volver a ver tu rostro junto al mío, tu sonrisa y tu mirada, y un te quiero inesperado, cada vez que te levantas.





